
Todo comenzó mucho antes de los hoteles premium, las travesías organizadas y las rutas escénicas. Comenzó con polvo, motores al límite y una obsesión muy clara: el espíritu Dakar.
Hace más de 15 años, en Neuquén, Raúl Segovia decidió transformar toda la experiencia vivida dentro del mundo del rally y las competencias en algo que pudiera compartir con otras personas. Inspirado por las grandes aventuras del Dakar 2010, donde participó como parte de la organización y asistencias enlineas de competencias camionetas 4x4, nació la idea de crear travesías donde cualquiera pudiera vivir la sensación de libertad que solo existe arriba de una moto.
En aquellos primeros años, las travesías estaban llenas de adrenalina. Motos enduro, cuatriciclos, areneros, camionetas 4x4, ambulancias, remolques y equipos completos recorrían las Grandes Bardas Patagónicas, los Andes y caminos extremos del sur argentino. Había barro, arena, frío, navegación, rescates, motores rotos y jornadas eternas donde dormir poco también era parte de la aventura.
Una de las travesías más recordadas fue la de los Siete Lagos, donde participaron enormes grupos de aventureros recorriendo rutas inolvidables entre montañas, lagos y bosques patagónicos. Las caravanas parecían verdaderas expediciones Dakar: motos, camionetas de apoyo, policías, ambulancias, remolques y decenas de personas compartiendo kilómetros, historias y adrenalina pura.
Con el tiempo, Moto Aventura fue creciendo y evolucionando. Lo que comenzó como un proyecto inspirado en la competencia se transformó en una filosofía completamente distinta: disfrutar el camino. La velocidad dejó de ser lo importante. El verdadero valor empezó a encontrarse en los paisajes, las charlas, las paradas inesperadas, la gastronomía regional y el placer de viajar sin apuro.
En 2021, Moto Aventura Patagónica encontró su hogar definitivo en Cipolletti, Río Negro, donde nació un nuevo espacio de encuentro para motociclistas. Un lugar pensado para compartir experiencias, guardar motos y seguir construyendo nuevas historias sobre dos ruedas desde la oficina principal ubicada en calle Bolivia 1020.
Después de más de 60000 kilómetros recorridos, Raúl continúa guiando personalmente cada travesía. Su experiencia, su estilo de conducción deportivo y sus años enseñando manejo defensivo hicieron que muchísimos viajeros —incluso personas con motos recién compradas o poca experiencia— encontraran en él no solo un guía, sino también confianza y seguridad arriba de la moto.
Quienes viajaron con Raúl suelen repetir lo mismo: tranquilidad, compañerismo, organización y una sensación constante de estar acompañados en cada etapa del camino.
Pero hubo un viaje que cambió todo para siempre.
En 2020, tras la pérdida de su hijo Juan Segovia ("Juanchi") en un accidente de moto, Raúl emprendió uno de los recorridos más profundos y dolorosos de su vida: el viaje al Fin del Mundo. Durante casi tres meses atravesó rutas patagónicas, pueblos remotos y kilómetros infinitos hasta llegar a Ushuaia.
En cada capilla, cada virgen y cada santuario al costado del camino se detenía unos minutos para rezar, pensar y recordar. Aquel viaje dejó una marca imposible de borrar y transformó definitivamente la esencia de Moto Aventura.
Desde entonces, las travesías dejaron de tratarse solamente de aventura. Pasaron a tratarse de vivir el presente, valorar el camino, compartir momentos reales y entender que algunas rutas pueden cambiarte la vida para siempre.
Hoy, Moto Aventura Patagónica no organiza simples viajes en moto. Crea experiencias humanas sobre dos ruedas.
"Hay rutas que se recorren. Y otras que quedan para siempre."
Primeras competencias estilo Dakar
Evento en Cutral Co con gobernador Rio Seco
Nace el formato de travesía turística
Primera travesía internacional a Chile
19 ediciones y más de 55000 km